domingo, 5 de abril de 2020

Los pantalones cortos

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Todo debe tener una razón de ser, pero en la vestimenta hay casos en que las costumbres o la moda nos ponen en aprietos. Así como la realeza británica obligó a todos a usar gorras (incluso los niños) para fomentar la industria textil de Irlanda, por alguna extraña razón nos vimos siguiendo la moda de los pantalones cortos como un símbolo del paso de la infancia a la adultez.
Dependiendo la época podemos arriesgarnos a decir que hasta las décadas de 1920/30 no se hacía una transición entre los pantalones cortos a los largos sino de cortos a los llamados pantalones "golf", es decir, largos hasta debajo de las rodillas acompañados de medias 3/4 . Esto hasta cumplir los 15 o 18 años, según la altura del chico. Después de la década del 40 ya se pasaba de los pantalones cortos a los largos directamente alrededor de los 14 o 15 años.
Para cuando los usé yo, a fines de los 60,  los abandonábamos al entrar al primer año de secundario, es decir a los 13 años de edad y era el equivalente a un logro personal que nos hacía un poco más hombres y responsables.
Pero antiguamente la clase pobre nunca pudo disfrutar de estas costumbres de supuesta superioridad clasista y de protocolo (inglés principalmente). Según un experto en etiqueta, los niños varones de la familia debían seguir la tradición de llevar shorts (pantalones cortos) hasta que fueran algo más mayores, cosa que solía coincidir con la aparición del vello corporal.
Esta misma tradición consideraba que vestir a los niños con pantalón largo era muy “plebeyo'”.
Baste mirar las películas y fotos de época y veremos que ni siquiera el Pibe de Charles Chaplin, encarnado por el inefable Tio Lucas de los locos Adams (Jackie Coogan) usaba pantalón corto.


El pantalón corto fuera de la clase pobre era sinónimo de minoría de edad, implicaba no ser apto para la guerra ni para asumir la autoridad familiar, tampoco para asumir las deudas que el pater familis contrajera y menos que menos podría aceptar batirse a duelo. Siempre hablando de un estrato social medianamente pudiente. Según las creencias de la época, al usar pantalones largos, para la sociedad uno era considerado un hombre (que dejaba de jugar y romper la ropa), y empezaba a trabajar.
Ya entraba en la categoría de adulto y responsable.
Al fin de cuentas formaba parte de los tantos "ritos de pasaje" de la juventud a la mayoría de edad que existieron y existen en la humanidad
Muchos se lo tomaban muy en serio porque ayudaba a que los padres mantuvieran un poco de autoridad sobre el hijo. El "cuando hablan los grandes los chicos se callan" o el "no hagas ruido que papá está durmiendo" o el "Ya vas a ver cuando le cuente a papá" mantenían esa necesaria imagen de superioridad entre el adulto y el niño al que no siempre hay que justificarle nuestras acciones. "Cuando largues los cortos hablamos"
Antes de la llegada del Jean, si un niño usaba pantalones largos probablemente fuera pobre o trabajara para su familia.


Y este cambio es interesante porque otro de los motivos del pantalón corto es simplemente que los niños arruinan sus pantalones en las rodillas y al crecer siempre aumenta la distancia de las bocamangas al piso. Ya suficiente gasto es comprar calzado cada seis meses, así que muchas madres preferían cortar los pantalones a la altura de las rodillas a ver a sus hijos con harapos y que los confundieran con pobres. Con los resistentes jeans o vaqueros , sumando algún que otro pitucón, fuimos dejando de lado la moda por necesidad de los pantalones cortos.

El pantalón corto en el hombre adulto sigue provocando hoy en día reacciones acaloradas: algunos firmes detractores de la prenda piensan que es la única regla de vestimenta que jamás se debería romper, alegando que unos pantalones cortos te pondrían en desventaja profesional frente a tus compañeros. Todo se resume en una cuestión de percepciones: en el mundo en el que vivimos, la gente no se toma a un hombre en pantalón corto como a alguien serio. Es infantil. En un artículo titulado ‘¿Son los pantalones cortos lo peor? Discutamos’, la edición estadounidense de la revista Vogue parecía seguir esta misma línea de pensamiento y llegar al fondo del asunto: «el problema es que son infantilizantes, me siento como un niño de tres años gigante». Sin embargo, la infantilización de esta prenda recuerda al dilema del huevo o la gallina: si los pantalones cortos resultan «infantilizantes» para el hombre adulto, es quizás porque solo los niños suelen llevarlos, luego si más hombres adultos comenzasen a lucir pantalones cortos, la prenda dejaría de parecer de niños.

Taluego

Fuentes: Facebook comments y https://smoda.elpais.com/

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El artículo Los pantalones cortos fue publicado por OPin el domingo, 5 de abril de 2020. Esperamos que le sea de alguna utilidad o interés. Gracias por su visita y no olvide dejar su comentario antes de partir. Hasta el momento hay 0 comentarios: en el post Los pantalones cortos

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