jueves, 10 de septiembre de 2015

Mintiendo la historia del pelotudo y el boludo

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Puede que usted no esté enterado que en Internet existe una serie de mitómanos dedicados a la fabricación de bulos, o como suelen llamarse en inglés "hoax". Un bulo u hoax es una noticia falsa, en un intento de hacer creer a un grupo de personas que algo falso es real.
Seguramente usted como yo, no le encuentra ningún sentido ni nota cual puede ser la diversión en dedicarse a ésto, pero en la Red hay sitios que se esfuerzan en engañar indiscrimidamente a cualquiera que los quiera leer.
Hace unos años tenía un seguidor de éste blog que participaba en el sitio "Historia Alternativa" que  como usted podrá adivinar se dedica a coleccionar historias fabricadas por sus participantes siguiendo una determinada línea temporal. En este tipo de sitio existen algunos avisos que previenen a los visitantes sobre su actividad para que los ilusos no copien y peguen sus mentiras o invenciones, pero en otros casos, en sitios menos publicitados, se intenta que la mentira pase desapercibida y se divulgue como una verdad.
Tal es la dedicación que esta gente pone en su emprendimiento que buscan la mayor credibilidad posible demoliendo en cada párrafo los posibles cuestionamientos que el lector puede llegar a plantearse.
Son tan buenos en los suyo que incluso sitios de reconocida seriedad han copiado y pegado historias fabricadas que parecen reales.
Tal es el caso de la que me ha llegado recientemente y que se está difundiendo en Internet como reguero de pólvora. El origen de las palabras "Pelotudo" y "Boludo" relatada en una construcción literaria sumamente divertida y con un cuidado al detalle que lleva al lector a caer ingenuamente en el engaño.
Para no perjudicar el prestigio de la organización que me ha hecho llegar el bulo, he de pasar por alto su mención, pero si utilizan su buscador preferido seguramente encontrarán varios sitios que la reproducen.
El cuento va así:

¿DE DÓNDE PROVIENEN LAS VOCES "BOLUDO" Y "PELOTUDO"?En las Guerras de la Independencia, nuestros gauchos peleaban contra un ejército de lo que en aquella época era el Primer Mundo. Una maquinaria de guerra con disciplina de las mejores academias militares, armas de fuego, artillería, corazas, caballería, el mejor acero toledano, etc.
Nuestros gauchos (los montoneros), de calzoncillo cribado y botas de potro con los dedos al aire, sólo tenían para oponerles pelotas (piedras grandes con un surco por donde ataban un tiento, bolas -las boleadoras- y facones -que algunos amarraban a una caña tacuara y hacían una lanza precaria-. Pocos tenían armas de fuego: algún trabuco naranjero o arma larga desactualizada.
¿Cuál era la técnica para oponerse a semejante maquinaria bélica como la que traían los realistas?
Nuestros gauchos formaban en tres filas: La primera era la de los PELOTUDOS, que portaban las pelotas de piedra grande amarradas con un tiento. La segunda era la de los LANCEROS, facón y tacuara, y la TERCERA la integraban los boludos con sus boleadoras o bolas.
Cuando los españoles cargaban con su caballería, los pelotudos, haciendo gala de una admirable valentía, los esperaban a pie firme y les pegaban a los caballos en el pecho, que de esta manera rodaban y desmontaban al jinete y provocaban la caída de los que venían atrás.
Los lanceros aprovechaban esta circunstancia y pinchaban a los caídos.
Entonces, los boludos (que no eran tan boludos porque venían atrás) los rematan en el piso.
Allá por la década del ’90 (1890) un Diputado de la Nación aludiendo a lo que hoy llamaríamos “perejiles”, dijo que no había que ser pelotudo en referencia a que no había que ir al frente y hacerse matar.
Fue algo así como decir “no hay que ser estúpido”. Esta fue la segunda acepción que se le dio al término: 1º aguerrido 2º estúpido o similar. Con el tiempo se sumó a esta última clasificación la palabra boludo y el imaginario popular lo fue incorporando como al que los genitales grandes le impedían moverse con facilidad.
Nada que ver, se habrán dado cuenta.
Luego se transformó en un insulto grave, de tal manera que íbamos a las manos si alguien nos lo decía.
Y nos fuimos olvidando del verdadero origen de la palabra.
En las dos últimas décadas, reemplazando a otros modismos de nuestro dialecto cotidiano (como el ¿“viste”? ó “a ver”....., debido a la decadencia de nuestra formación (deformación) primaria y secundaria (falta de vocabulario cada vez más acentuado) los jóvenes intercalan cada dos o tres palabras un boludo, a veces por nada, a veces por respuesta, a veces en vez de decir “querido” es decir que es un término de uso múltiple que no tiene el sentido original y que en realidad, no sabemos por qué lo decimos.
Eso sí, no existe una palabra mejor para atacar al colectivero que nos encierra. ¿O no?


Seguramente ha notado lo cautivante de la historia y lo fácil que resulta querer creerla. Tan así que muchos piensan que es real y evitan confrontarla con la opinión de reconocidos historiadores, mientras evitan citar las fuentes de donde han sacado tan interesante idea. Porque, seamos claros, no he encontrado a ningún historiador serio que haya validando el dato. Si usted conoce alguno, páseme el dato del libro y capítulo donde figura y le cambio el post.
El problema aparece cuando uno consulta a académicos de valía, que nos relatan que ambas palabras aparecen recién a inicios del siglo XX y que principalmente fueron de uso en el ámbito porteño y tal vez lograron un poco de aceptación en el Gran Buenos Aires.
Incluso hoy día no podemos considerarlas de uso masivo en  la República Argentina.
Para la RAE (Real Academia de la lengua Española) las definiciones poco tienen que ver con armas y luchas de independencia, y lo que es peor, también existe en otros países latinoamericanos.

boludo, da.
1. adj. Arg. y Ur. Dicho de una persona: Que tiene pocas luces o que obra como tal.
2. adj. Cuba. Dicho del calzado: De puntera redonda.
3. adj. El Salv. adinerado.
4. adj. Méx. Que tiene protuberancias.
5. adj. Ur. Lerdo, parsimonioso, irresponsable. U. t. c. s.
6. adj. Ur. Dicho de una persona: Que ha llegado a la adolescencia o a la juventud. U. t. c. s.
7. adj. Ur. Dicho de una cosa: De gran tamaño.

pelotudo, da.
1. adj. vulg. Arg., Chile y Ur. Dicho de una persona: Que tiene pocas luces o que obra como tal. U. t. c. s.
2. adj. Ur. Dicho de una persona: Que ha llegado a la adolescencia o a la juventud. U. t. c. s.
3. adj. Ur. Dicho de una cosa: De gran tamaño.
4. adj. vulg. Ur. Lerdo, parsimonioso, irresponsable. U. t. c. s.


Seguramente usted continúa intentando creer la historia más divertida y descree de mi punto de vista. No tendrá tiempo para dedicarse a una investigación más detallada ni buscará en sitios de reconocida seriedad. Pero ese no es el problema.
Creo que el problema radica en que un futuro no tan lejano, ya no podremos confiar en ninguna información que nos envíen o que encontremos en Internet. Cada día nos llevará más tiempo verificar las fuentes y ese mismo inconveniente nos relajará cada día más, hasta ser completamente crédulos o muy por el contrario , totalmente excépticos.
Cualquiera sea el final de la historia, terminaremos siendo simples boludos y pelotudos, pero en esta oportunidad, totalmente de acuerdo con la definición de la Real Academia, es decir, sin ninguna lucha por ser independientes.

Taluego.

Fuentes: USAL (Universidad del Salvador) "El lunfardo en la Literatura Argentina".
Raúl Scalabrini Ortiz : Notas 1931
RAE : Real Academia Española
"El Lunfardo" de Oscar Code

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Pero no olvide mencionar la fuente.
NINGÚN TEXTO ES ANÓNIMO.

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El artículo Mintiendo la historia del pelotudo y el boludo fue publicado por O Pin el jueves, 10 de septiembre de 2015. Esperamos que le sea de alguna utilidad o interés. Gracias por su visita y no olvide dejar su comentario antes de partir. Hasta el momento hay 3 comentarios: en el post Mintiendo la historia del pelotudo y el boludo

3 comentarios:

  1. Me dí cuenta en estas campañas políticas como se miente por internet. Miente, miente que algo quedará dijo alguien...

    ResponderEliminar
  2. no todo es mentira, los gauchos en su lucha contra invasores usaban las boleadoras de manera efectiva ,contra las patas de los caballos , una vez en el suelo la lucha era cuerpo a cuerpo, no se si los llamaban boludos, pero que hicieron lo que hicieron es verdad.

    ResponderEliminar

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