lunes, 2 de abril de 2012

Echarse un polvo

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Tanto en España como en Argentina parece que la expresión "echarse un polvo" tiene la misma interpretación. Sin embargo para los estudiosos la frase se registra en la Enciclopedia Espasa recién en su edición de 1922; y sólo existen menciones anteriores en el diccionario de léxico malsonante de L. Besses, Diccionario de argot español de 1905. Puede entonces que el vulgo usara la expresión durante muchísimo tiempo antes dado que estas publicaciones reunían datos del pasado, por lo que no resulta descabellado suponer que la expresión era de uso cotidiano a mediados del siglo XIX.
Otros lo sitúan mucho más próximo a su registro enciclopédico, en los felices años '20, unos años mágicos para España ya que gracias a que no se había metido en la guerra mundial tuvieron una posguerra mucho más tranquila que el resto de Europa.
Según esta versión los españoles de clase alta practicaban el hedonismo y la buena vida, actitudes que tendrían entre otras consecuencias un incremento en el vicio del tabaco inhalado (el célebre rapé conocido como “tabaco pols” o "polvo de Sevilla"). Claro que si nos atenemos a las épocas en que el rapé era de uso, bien podemos retrotraer la fecha a mediados del siglo XIX sin que se nos mueva un pelo en el intento. Pero mejor sigamos este hilo narrativo según el cual todos los hombres que se preciaban de elegantes llevaban en su bolsillo un bonito recipiente (teca), en forma de caja, donde había polvo de tabaco (rapé), que se intercambiaba como signo de cortesía (¿quieres echarte un polvo?). Pero, como era de mala educación inhalar ante las señoras, los hombres cuando sentían el síndrome de abstinencia o se les daba la gana, salían del salón a solas con la excusa de echarse un polvo.

Muchas veces, y de allí la historia, esa ausencia del salón no era exactamente para inhalar rapé sino para tener un encuentro con alguna damisela en las habitaciones altas que tenían todas las casas de "buena familia", desapareciendo por el foro al declarar: "voy a echar un polvo", mientras se perdía por las habitaciones donde se encontraba con su amante para un encuentro sexual rapidito o revolcón como dicen en mi barrio.
Esta versión se encuentra documentada en varios sitios, pero valga como validación la referencia de Ricardo García Moya en el Diario de Valencia el 16-6-2002 o en el siglo XIX en los versos de Ventura de la Vega donde el "echarse un polvo" significa lo que relatáramos más arriba.
Sin embargo la historia huele a poco y no supera en veracidad otras versiones igualmente válidas que se van desprendiendo del saber popular.

Otra acepción muy conocida viene del significado reinterpretado tomado del Génesis, y más en concreto de la liturgia "del polvo vienes y en polvo te convertirás", y del evidente juego de palabras que alguien con eso en mente le podría asignar.
Génesis (3, 19), que en la versión latina de la Biblia Vulgata dice: In sudore vultus tui vesceris pane, donec revertaris in terram de qua sumptus es: quia pulvis es et in pulverem reverteris, "con el sudor de tu rostro te alimentarás de pan, hasta que regreses a la tierra de la que fuiste formado: porque eres polvo y al polvo regresarás".

En Centroamérica parecen ser un poco menos rebuscados y usan la palabra polvo también para ilustrar el acto sexual, pero el origen es mucho más sencillo, como muchas palabras con doble sentido, tiene un origen rural que se ha perdido desde que usted compra los pollos en el supermercado, pero que puede recuperar cuando pueda darse una vuelta por el interior o las provincias y fijarse que cuando un gallo "pisa" o monta una gallina lo que principalmente verá es el polvo de gallinero que levantan.
Así, y a son de campo, fuente de toda sabiduría, se diría que alguien se está echando un polvo cuando está montando sobre la hembra. Esta explicación es menos blasfema y menos bella, pero como todo lo que tiene sabor a campo, parece más auténtica.


Cambiando el rapé por el polvo facial que usan las señoritas, algunos menos documentados pero con similar lógica de lo simple y cotidiano, señalan que el termino nace porque algunas de ellas cuando se encontraban en una fiesta y quedaban de encontrarse a hurtadillas con un hombre, para no levantar sospechas con sus amigas simplemente les decían, "Ya vengo chicas, me voy a echar un poco de polvo en la cara"


Otros se van de mambo e inventan algunas salidas poco ortodoxas como en el diccionario de J. Sanmartín Sáez, Diccionario de argot, Madrid: Espasa, 1998, p. 693, s.v. "polvo":
"Polvo. 1. m. Cópula sexual. El hablante crea en el argot voces con sentido figurado, pero en muchos casos sin una motivación evidente. ¿Qué relación guarda realizar la cópula sexual con el polvo? Aparentemente ninguna. Quizá el color blanquecino del polvo y del semen. Es una acepción muy usada y, por ello, incorporada al DRAE como coloquial y vulgar. * El primer POLVO de mi vida fue con mi antigua novia."
Si usted me pregunta con cual de todas estas versiones me quedaría, sería sin dudas con la primera, la del rape o tabaco en polvo...¿que por qué?...simplemente porque hasta el día de hoy después de un buen polvo siempre me quedo con ganas de fumar un buen cigarro.

Taluego.

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David Gleiser

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El artículo Echarse un polvo fue publicado por O Pin el lunes, 2 de abril de 2012. Esperamos que le sea de alguna utilidad o interés. Gracias por su visita y no olvide dejar su comentario antes de partir. Hasta el momento hay 2 comentarios: en el post Echarse un polvo

2 comentarios:

  1. Yo tenìa como cierta la versiòn del Rapè.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Don Gaucho. Sin dudas es la más aceptada, pero a mi me gustan las otras también.

      Que pase unas lindas minivacaciones.

      Un abrazo.

      Eliminar

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