lunes, 12 de septiembre de 2011

Dachau, el riesgo de pensar distinto

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Pueblito idílico Dachau
Si yo le digo "Campo de concentración" seguramente usted recordará Auschwitz-Birkenau y el exterminio judío y tiene mucha razón en relacionarlos. Son imágenes emblemáticas del genocidio del que fue objeto ese pueblo por los Nazis. Aquí y solo por hoy, voy a tratar de no tocar ese tema tan sensible y comentar sobre un lado del asunto que no recibe tanta atención.
Resulta que en sus orígenes los campos de concentración eran para otra gente.
Aún sin tener en cuenta una persecución racista o de tono religioso como han abundado antes, durante y después de la segunda guerra, los campos de concentración eran destinados para quienes pensaban distinto y por lo tanto debían ser separados, confinados, convertidos en mano de obra barata y finalmente suprimidos o liberados según conviniera. Estaban dedicados principalmente a silenciar opositores. A aquellos que no concordaban con las ideas que la mayoría del pueblo alemán había adoptado como una cura para la vergüenza sufrida al ser derrotados y adicionalmente esquilmados una vez finalizada la primer guerra.
Así las primeras víctimas de la persecución en la Alemania nazi fueron, entre otros, los opositores políticos, especialmente comunistas, socialdemócratas y sindicalistas.
En aquellas épocas las ideas sí podían matarse, si se aniquilaba al mensajero.
Vista panorámica del cuartel central
Una tarde de invierno dormité una pesadilla donde sin tener mucho que hacer, tomaba un ómnibus en compañía de un amigo y recorríamos los trece kilómetros hacia el norte que separan a la capital del estado de Babiera, Munich, de un pueblito casi tan de clase alta como la ciudad más cara de Alemania donde me encontraba durmiendo. Ese lugar se llama Dachau. Allí, en ese pequeño poblado de cuentito de hadas, rodeado de sembradíos y campo abierto, se encontraba antes de la guerra una vieja fábrica de pólvora que los nazis reconvirtieron en 1933 para formar uno de los primeros campos de concentración en territorio alemán. Cerca de 97 subcampos llegaron a depender de él.
Entrada principal
Lo interesante es que allí fueron concentrados en principio, casi exclusivamente, religiosos, aristócratas, intelectuales y políticos. Fue una prueba piloto del modelo de confinación masiva posteriormente adoptado. La organización básica, así como los planes de construcción, fueron desarrollados por Theodor Eicke, y fueron aplicados para todos los campos construidos con posterioridad.
De la mano del éxito, Eicke asumió el cargo de inspector en jefe de todos los campos de concentración, y fue responsable de moldear todos los otros de acuerdo a su exitoso modelo de Dachau.
Plataforma y vías del tren de acceso al campo
Dachau también sirvió como campo principal para albergar prisioneros religiosos cristianos, como por ejemplo Testigos de Jehová, quienes tuvieron el dudoso honor de ser la única confesión religiosa a la que se le asignó un distintivo específico (el triángulo púrpura) en sus uniformes de prisioneros, por oponerse hasta las últimas consecuencias a la ideología nazi.
Según datos de la Iglesia Católica, al menos 3.000 religiosos, diáconos, sacerdotes y obispos fueron recluidos allí. Particularmente notables entre los prisioneros cristianos son Karl Leisner y Leny, sacerdote católico ordenado mientras estaba prisionero y beatificado por Juan Pablo II en 1996; Titus Brandsma, sacerdote carmelita, y Martin Niemöller, teólogo y pastor luterano. En este mismo campo se ejecutó a Georg Elser, que fue quien perpetró el primero de una serie de atentados contra Hitler, lamentablemente sin éxito.
Exterior de las barracas
Periodistas, librepensadores, comerciantes disidentes, todos eran nada más ni nada menos que civiles desarmados que se oponían a un orden y a una idea. Incluso se acogió  a numerosos miembros de la realeza, como a gran parte de la familia real de Baviera (Wittelsbach), la familia de los duques de Hohenberg (hijos del archiduque Francisco Fernando de Austria), el príncipe Javier de Borbón-Parma (líder del carlismo) o el príncipe Luis Fernando de Prusia, entre otros.
Viejo crematorio
El franciscano Petrus Mangold (fallecido en 1942 en Dachau) realizó junto con el párroco Emil Thoma, hasta el 3 de mayo de 1942, una lista de todos los prisioneros conocidos, sacerdotes católicos o pastores protestantes; y a través de correos secretos la pudo transmitir fuera del campo de concentración para conocimiento del mundo libre.
Según esa lista, en aquellos años estaban presas 2.720 personas con cargos religiosos: 2.579 católicos, 109 protestantes, 22 greco-ortodoxos, 8 viejo-católicos y 2 musulmanes.
En cuanto a su procedencia, la mayor parte (1.780) eran sacerdotes polacos, de los que 868 no sobrevivieron. Las otras nacionalidades eran: Alemanes 447 ; franceses 156 ; checoslovacos 109 ; neerlandeses 63 ; belgas 46 ; italianos 28 ; luxemburgueses 16. En total fallecieron en Dachau 1.034 personas con cargos religiosos.
Sin embargo no debemos olvidar que el resto de los internados eran no religiosos, o mejor dicho, parte de los así llamados "simples mortales".

Usted dirá que lo mío es poco científico, pero de tanto en tanto reconozco la cercanía de  la muerte. Es una sensación que he sentido unas pocas veces en la vida y que precedía al fallecimiento de alguien querido. Se trata de un frío lacerante como pequeñas agujas de hielo que me atraviesan hasta el corazón. Créame que durante aquella pesadilla y en cuanto crucé la puerta de ese sitio espectral, millones de dagas atravesaron mi cuerpo y permanecieron haciendo su trabajo por las casi dos horas que duró la estadía.
Arroyo perimetral
Y es que Dachau tiene un lugar significativo en la memoria colectiva por haber sido el segundo campo en ser liberado por las fuerzas aliadas de occidente, y ser uno de los primeros lugares exhibidos como prueba de la brutalidad nazi. Por tal motivo fue obligatoriamente mantenido como museo de la memoria por ordenes de las fuerzas aliadas vencedoras, obligación que ha terminado de caducar hace pocos años si bien Alemania lo sigue manteniendo y usted puede como yo en aquella mañana de frío de mi pesadilla  cruzar su portón y preguntarse con total razón, como pueden los habitantes del pequeño poblado que crece enfrente, negar conocimiento sobre lo que allí ocurría.
Lo mismo podríamos pensar de nuestra gente durante la dictadura militar, pues hasta yo que no pasaba de los 20 años de edad, al caminar por los laterales del centro clandestino de detención El Olimpo, podía imaginar lo que ocurría tras aquellas ventanas y puertas tapiadas con ladrillos, en un edificio donde solo transitaban aquellos famosos Falcon verdes como si fuera su propia casa.
Sin embargo varios amigos aún me juran y perjuran que nunca se enteraron de lo que ocurría en Argentina por aquellos días. Es que hoy en día, quienes se desgarran las vestiduras por la nueva concepción de los DHPAP (Derechos Humanos para Algunos Pocos) siguen jurando y perjurando que no sabían lo que ocurría o que habían estado luchando silenciosamente, igual que los alemanes que vivían junto al campo de concentración de Dachau.
Hoy algunos políticos acusan a artistas de renombre ya fallecidos y a algunos opositores seleccionados, de no haber hecho lo suficiente durante los años de plomo, probablemente esperando que el público piense que ellos (los políticos) fueron baluartes de luchas que en realidad nunca entablaron.  Otra vez igual que los alemanes que vivían junto al campo de concentración de Dachau.
Y es que cuando todo un país se mueve como una masa tras un objetivo nazional y popular instalado por un líder carismático y paternalista (o maternalista) es difícil que acepte que lo que ese líder o líderes le indican o cuentan como si fuera correcto, pueda en realidad tratarse de un inmenso delito. Opongase como cualquier librepensador y verá como los perros le garronean los talones y lo van arreando indefectiblemente hacia un destierro obligado. ¿O usted no recuerda quienes han sido los implementadores de las listas negras en Argentina? Si, ambos.
Éste es un comportamiento típico pero no exclusivo del fascismo, muchas democracias capitalistas lo implementan de maneras mucho más sutiles, utilizando incluso leyes modificadas específicamente a tal fin.
Pero mejor volvamos a Dachau.
Los vecinos de Dachau alineados con el Tercer Reich vieron en primera fila como las condiciones de confinamiento del campo iban empeorando en la medida que Hitler debía decidir si alimentar a su ejército en los múltiples frentes de batalla o a los prisioneros que no podía darse el lujo de liberar.
Por supuesto eligió lo primero con las trágicas consecuencias que la humanidad hoy conoce.
Entonces los silenciados de Dachau comenzaron a morir poco a poco de hambre y sus restos se debieron incinerar. Existe un crematorio, si señor, al fondo de las líneas de barracas, cerca del jardín-huerta que da a la puerta que comunica con un arroyuelo. Consta de pocos hornos de ladrillos del estilo de los de panadería, con una camilla metálica para introducir los cuerpos. Todo visitante entra y se da cuenta que resultan insuficientes para llevar adelante una maniobra de exterminio. En realidad eran una medida higiénica para eliminar los inconvenientes producidos por los cadáveres resultantes de las ejecuciones, muertes naturales, hambruna o enfermedades.
Por entonces todo Nazi pensaba que no estaba haciendo nada en contra de la ley, ya que aún no había jurisprudencia sobre esos temas. Incluso los experimentos médicos solo fueron sancionados como delito luego de los juicios de Nüremberg. De tal forma llevaron registros, tatuaron números de identificación, filmaron las peores aberraciones y guardaron todo bien documentado pues pensaban que nada de aquello estaba prohibido, que todo estaba permitido y que le estaban haciendo un favor a la humanidad.
Las Juntas Militares en Argentina sabían perfectamente que lo que hacían era un delito de lesa humanidad e hicieron lo imposible por ocultar todo rastro, claro, siguiendo las instrucciones de los maestros franceses de la Escuela de Las Américas. Hay que reconocer que como alumnos del modo de operar del Imperio Norteamericano, fueron francamente sobresalientes.
Hornos crematorios
Volviendo al viejo Dachau y tratando de no volver a perderme en las analogías con el Proceso, le cuento que en total, contando los subcampos, la población era mayor a 200.000 prisioneros provenientes de más de 30 países. Las estadísticas del campo hablan de 30.000 personas asesinadas allí por ahorcamiento o fusilamiento, además de otros miles que murieron víctimas de las pésimas condiciones de vida. Por ejemplo, a comienzos de 1945 se desató una epidemia de tifus, tras lo cual el campo fue evacuado sin éxito ya que de todas formas en esta acción murieron gran parte de los prisioneros.
Interior de una barraca
Antes que me lo pregunte le contesto que en Dachau también existía una cámara de gas construida casi al final de la guerra y que nunca fue utilizada.
Cámara de gas
El ómnibus tardó un rato largo. En realidad llegó puntual como es usual, pero el tiempo pareció eterno en esos 16 bajo cero de mi pesadilla. El resto de los visitantes ocupó alguna Stammtish (tocón que hace las veces de mesa) de un pequeño quiosco de cervezas y disfrutó de la bebida fría que en aquel clima parecía caliente. Yo, luego de observar las filmaciones, el museo o visitar las pocas barracas de madera que dejaron en pie como recordatorio de la tragedia, me preguntaba si después de todo ese sufrimiento uno en lugar de esa gente no habría terminado deseando un final tan anunciado para quienes simplemente pensaban distinto.

Taluego.

Fuente de info. Yo, Wiki, United Stated Holocaust Memorial Museum , Visitantes Dachau

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El artículo Dachau, el riesgo de pensar distinto fue publicado por O Pin el lunes, 12 de septiembre de 2011. Esperamos que le sea de alguna utilidad o interés. Gracias por su visita y no olvide dejar su comentario antes de partir. Hasta el momento hay 12 comentarios: en el post Dachau, el riesgo de pensar distinto

12 comentarios:

  1. Escalofriante y bien narrado, como de costumbre.

    Si ud. quiere, dele un vistazo al Yad Vashem, museo del recuerdo en Jerusalen, un testamento más de la loca intolerancia.

    Cariños

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  2. No visitè Dachau, pero sì Auschwitz.

    La verdad, es que uno se impresiona.

    Claro que despuès te cuentan que la mayorìa son "reconstrucciones", y entonces no sabès si eso era asì, o te lo estàn vendiendo.

    Pobre gente, igual.

    Un abrazo.

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  3. Nada que decir, salvo que aquí podemos discutir entre todos y mucho lo que pensamos, y si nos putean los tontos será que tan equivocados no estamos...si lo hacen los inteligentes habrá que reflexionar...nada de destierros y menos adentro de la cabeza de cada uno...
    Atte/

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  4. Doña Noah. Gracias amiga, me daré una vuelta por allí.

    Cariños, socia.

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  5. Don Gaucho. Así que usted también es un turista depresivo?
    La verdad es que hay que estar con pocas opciones y a tiro como para decidir pegarse un mazazo en la cabeza como una de estas visitas.

    En Dachau tiraron abajo todos lospabellones por una cuestión de higiene y levantaron una o dos réplicas, pero las filmaciones demuestran que son bastante similares a lo original.

    Mientras escribía y reescribía el post me acordé de la Ley Patriota de Bush, de los experimentos médicos en Centroamérica y de Guantánamo. De allí que la cuestión democrática no nos proteja de nada.

    Pareciera que el Corporativismo fuera una variante del Fascismo.

    Un abrazo y gracias por su comentario.

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  6. Don Jorge. Estoy de acuerdo con usted pero aveces me asaltan pensamientos alarmantes.
    La historia argenta está plagada de listas negras en gobiernos democráticos e intentos de modificar la ley para silenciar a los opositores. Si no se llega a extremos como los de Bush (como los que le comentaba al Gaucho) es porque la disponibilidad de información ya es casi imposible de evitar. (gracias wikileaks) Existen también Chávez que cierran diarios y canales y no le dan trabajo a quienes piensan diferente.
    Yo no estaría tan seguro que podamos discutir entre todos libremente y no aparezca por acá un fanático como los Bloggers en acción a generar violencia. Para eso modero los comentarios. O lo que es peor, que una patota sindical entre en una asamblea portando armas, anotando nombres y silenciando opiniones como me ocurre en el trabajo.
    Cientos de "barrabravas" trabajan para el gobierno y los gremios con la única finalidad de acallar a los opositores mientras una juventud impetuosa toma nuevos estadios de poder.
    Qué quiere que le diga? A mi me recuerdan a las camisas pardas y las juventudes fascistas.

    Un abrazo y mi agradecimiento por su comentario.

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  7. Muchas gracias también a quienes comentan en nuestra página de Facebook.

    Un abrazo

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  8. sinceramente a veces uno cree que esto no pudo ser cierto, que haya personas que lleguen a esta inhumanidad.
    gran post lo felicito. Abrazo.

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  9. Don Diosesargentino JULIANO . Hace unos días el amigo Don Diego escribía en su blog sobre los genocidios que ha sufrido la humanidad y no le alcanzaba la hoja electrónica para escribirlos todos. Será que es parte de nuestra naturaleza?.
    Que lástima si es así.

    Un abrazo amigo.

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  10. Nosotros los humanos, pareciera ser que somos especialistas, en hacernos daño.
    y además hacernos los boludos cuando un detentador del poder hace sus chanchadas, y la corrupción nos molesta solo cuando nos dejaron afuera.
    mientras consideremos que los que hicieron eso, son animales, bestias, o enfermos y no aceptemos que somos nosotros no va a cambiar.
    Saludos

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  11. Vengo de registrar un comentario en sus máquinas de más arriba... y me encuentro con este texto. Y lo releo, de nuevo, antes de comentarlo. Me ha encantado la frase donde dormita una pesadilla... Genial su narrativa, geniales sus conocimientos y sus causas, genial poder imprimir este texto y leerlo por la tarde, con mi primer café para que un amigo pueda descubrirlo.

    Porque conocemos los campos de exterminio. Pero desconocemos el verdadero origen, los motivos que provocaron esas reclusiones en el infierno sobre la tierra. O algo así. Desde la primera imagen, desde la primera letra, un escalofrío me ha recorrido, me ha avisado de lo que estaba a punto de descubrir. Su verbo, maestro, es único, como son infinitas sus fuentes…

    De verdad; se me hizo un nudo, me entró frío, temblé mientras leía, mientras vivía esos episodios.

    Un abrazo, admirativo en grado sumo.

    Mario

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  12. Don Mario. Me alegra haber logrado transmitir aunque sea una mínima parte de lo que sentí aquella tarde de invierno. Es que las grandes tragedias tienden a eclipsar a otras que son apenas un poco menores y que ocurrieron apenas un poco antes o después. Cualquier Armenio podrá decirlo o cualquier Serbio o Croata también.
    El plan de exterminio racista Judío, fundamentado principalmente en razones económicas ya que se habían hecho dueños de casi toda Alemania, tapó en el inconsciente colectivo a otros exterminios basados en las creencias religiosas,la raza, en la opinión política, o en la defensa de los derechos del pobre trabajador.
    Con este post me dí el gusto de homenajear a las víctimas no-judías caídas bajo el yugo de los Nazis y que en su gran mayoría también eran alemanes.

    Gracias por haberme dedicado su tiempo de lectura.

    Le mando un gran abrazo, socio.

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